AFP: La
Policía intentaba identificar a los autores de los atentados más
mortíferos de la historia de Francia, un “acto de guerra” en el corazón de
París reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico, que dejó 129 muertos
y conmocionó al mundo.
Policía intentaba identificar a los autores de los atentados más
mortíferos de la historia de Francia, un “acto de guerra” en el corazón de
París reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico, que dejó 129 muertos
y conmocionó al mundo.
Francia está “en guerra” y atacará al grupo
Estado Islámico “para destruirlo”, advirtió el primer ministro francés Manuel
Valls.
Estado Islámico “para destruirlo”, advirtió el primer ministro francés Manuel
Valls.
“Quiero
decir a los franceses que estamos en guerra, sí estamos en guerra” y “vamos a
actuar y a golpear a ese enemigo” yihadista “para destruirlo” en Francia,
Europa, en Siria e Irak, dijo Valls. Valls dijo 24 horas después de los hechos,
que la respuesta francesa será “del mismo nivel que el ataque”.
decir a los franceses que estamos en guerra, sí estamos en guerra” y “vamos a
actuar y a golpear a ese enemigo” yihadista “para destruirlo” en Francia,
Europa, en Siria e Irak, dijo Valls. Valls dijo 24 horas después de los hechos,
que la respuesta francesa será “del mismo nivel que el ataque”.
Los
atentados fueron casi simultáneos, protagonizados por al menos siete yihadistas
que actuaron como “máquinas de matar”, en palabras de un testigo presencial.
atentados fueron casi simultáneos, protagonizados por al menos siete yihadistas
que actuaron como “máquinas de matar”, en palabras de un testigo presencial.
Seis
de los autores hicieron estallar sus cargas y otro fue abatido por la Policía,
pero antes, varios de ellos abrieron fuego al azar contra transeúntes, gente
sentada en un café, espectadores de un concierto de rock y asistentes de un
partido de futbol.
de los autores hicieron estallar sus cargas y otro fue abatido por la Policía,
pero antes, varios de ellos abrieron fuego al azar contra transeúntes, gente
sentada en un café, espectadores de un concierto de rock y asistentes de un
partido de futbol.
La
Plaza de la República, escenario habitual de las grandes manifestaciones de
Francia, se convirtió ayer en el refugio de un París todavía doliente por los
atentados terroristas que sacudieron el viernes a la capital.
Plaza de la República, escenario habitual de las grandes manifestaciones de
Francia, se convirtió ayer en el refugio de un París todavía doliente por los
atentados terroristas que sacudieron el viernes a la capital.
Reunidos
espontáneamente desde la tarde, varios centenares de personas permanecían en el
emblemático lugar, desafiando la prohibición oficial de manifestarse por el
decreto gubernamental del estado de emergencia.
espontáneamente desde la tarde, varios centenares de personas permanecían en el
emblemático lugar, desafiando la prohibición oficial de manifestarse por el
decreto gubernamental del estado de emergencia.
“He
venido para sumarme a la solidaridad con las personas que sufrieron y murieron y
mandar un mensaje de unión frente al miedo”, aseguró Thomas Herpai, de 27 años,
tras prender una vela a los pies de la esbelta escultura que simboliza los
valores de la nación, situada a pocos metros del Bataclan, escenario del mayor
drama de la noche del viernes.
venido para sumarme a la solidaridad con las personas que sufrieron y murieron y
mandar un mensaje de unión frente al miedo”, aseguró Thomas Herpai, de 27 años,
tras prender una vela a los pies de la esbelta escultura que simboliza los
valores de la nación, situada a pocos metros del Bataclan, escenario del mayor
drama de la noche del viernes.
Las
concentraciones se repitieron en el mismo enclave que hace diez meses también
sirvió de lugar de homenaje por los atentados contra el semanario satírico
Charlie Hebdo.
concentraciones se repitieron en el mismo enclave que hace diez meses también
sirvió de lugar de homenaje por los atentados contra el semanario satírico
Charlie Hebdo.
Una
muchedumbre silenciosa desafió las insistentes advertencias por megáfonos de
las autoridades para abandonar la plaza. “A pesar de la inquietud y de la
recomendación de quedarse en casa, lo mínimo es demostrar que este es un país
libre”, reflexionó Jacob Velasco, asturiano de 30 años, residente en la capital
gala.
muchedumbre silenciosa desafió las insistentes advertencias por megáfonos de
las autoridades para abandonar la plaza. “A pesar de la inquietud y de la
recomendación de quedarse en casa, lo mínimo es demostrar que este es un país
libre”, reflexionó Jacob Velasco, asturiano de 30 años, residente en la capital
gala.
Como
en enero pasado, fue una concentración no convocada, fruto de la voluntad de
mostrar su solidaridad con las víctimas. “Cuando ocurrió lo de Charlie Hebdo,
estuve aquí, así que pensé que esta vez la gente se reuniría de la misma
manera”, explicó el joven español.
en enero pasado, fue una concentración no convocada, fruto de la voluntad de
mostrar su solidaridad con las víctimas. “Cuando ocurrió lo de Charlie Hebdo,
estuve aquí, así que pensé que esta vez la gente se reuniría de la misma
manera”, explicó el joven español.
Mensajes
que rezaban “no tenemos miedo” y “somos la libertad”, rostros compungidos y
mudos abrazos ofrecían una imagen bien distinta del acostumbrado ambiente
festivo que respira el barrio cualquier otro sábado.
que rezaban “no tenemos miedo” y “somos la libertad”, rostros compungidos y
mudos abrazos ofrecían una imagen bien distinta del acostumbrado ambiente
festivo que respira el barrio cualquier otro sábado.
“Me
podría haber tocado a mí. Suelo ir mucho a los lugares que han sido atacados,
como el Petit Cambodge. Este mismo miércoles fui por última vez”, subrayó
Velasco.
podría haber tocado a mí. Suelo ir mucho a los lugares que han sido atacados,
como el Petit Cambodge. Este mismo miércoles fui por última vez”, subrayó
Velasco.
La
imagen de la Plaza de la República encontró eco en otras ciudades del país,
donde también se produjeron manifestaciones espontáneas. Fue el caso de: Lille,
en el norte del país; Metz, en el noreste; y en Marsella, segunda ciudad del
país, en la costa mediterránea.
imagen de la Plaza de la República encontró eco en otras ciudades del país,
donde también se produjeron manifestaciones espontáneas. Fue el caso de: Lille,
en el norte del país; Metz, en el noreste; y en Marsella, segunda ciudad del
país, en la costa mediterránea.
La
práctica totalidad de las grandes ciudades francesas repitieron acciones
populares de memoria a las víctimas del atentado más grave que ha sufrido el
país en su historia.
práctica totalidad de las grandes ciudades francesas repitieron acciones
populares de memoria a las víctimas del atentado más grave que ha sufrido el
país en su historia.







