Prof. Dr. Enrique Rimbaud
Desde tiempos inmemoriales, las arañas han suscitado un horror pánico en la mayoría de la población, ¡¡¡y el desarrollo de mitos fabulosos!!!
El cine las ha retratado con gran deleite y apasionamiento, desde “Aracnofobia” la excelente película dirigida por John Marshall en 1990, hasta el disparate de “Lavalantula” de SyFy, podemos decir que Hollywood no ha sido muy amable con nuestros amigos arácnidos, que tanto bien le hacen a la humanidad, ¡¡¡devorando moscas, zancudos y cucarachas!!!
Por otra parte, en varias sociedades o comunidades, las arañas son culpables ante la sociedad de mitos y fábulas, como lo es en Nicaragua la enfermedad denominada “Meada de Araña”, en la que culpan a nuestras amigas de la inflamación y posterior pérdida del casco o pezuña de caballos, mulares, burros o vacas, aduciendo que es el producto de la mordedura de la araña o su meada, lo que no deja de ser un disparate teórico científico, sin base ni asidero ninguno, de hecho, la enfermedad es causada por una bacteria, el Dermatophyllus congolensis.
Algunas comunidades asiáticas, y algunas latinas también, se comen estas grandes arañas con gran deleite, ya sea fritas o a las brasas.
Sin embargo, el mundo y la sociedad moderna, con tanta gente que ha optado sobre todo en los países en desarrollo a vivir solos o en soledad, en pequeños apartamentos y sin tiempo para dedicarse a las mascotas comunes, ha hecho que se hayan puesto de moda como mascotas todo tipo de animales, digamos no convencionales: boas, pitones, otras serpientes, lagartos, lagartijas, ranas, y arañas, si señor, ¡¡¡arañas!!!
Porque?, por la sencilla razón de que a estos animales no hay que sacarlos a pasear, comen una vez por semana, no hay que bañarlos, ni llevarlos al veterinario a cada rato, por lo que no complican la vida de la persona que vive sola y trabaja, y los acompañan en silencio en su soledad.
Y esto abre la posibilidad de negocios antes nunca pensados….
Hay un productor en Nicaragua, de quien no vamos a decir su nombre ni donde tiene la finca, que cría arañas, de las picacaballos (Loxosceles sp.) y la tarántula cebra (Aphonopelma sp.), en un negocio muy rentable, dado que cada arañita pone como 500 huevos, y se exportan a unos 25 dólares cada una, logrando exportar unas 35,000 por año, ocupando un lugar no mayor a los 20 m2.
Así que, productores, déjense de locuras culpando a las arañas de cosas que no hacen, dejen de tenerles miedo, ¡¡¡y piensen en vez de eso en producir, criar y exportar arañas!!!
El Dr. dejo claro que hay arañas venenosas, pero no son a las que la gente les tiene miedo, estas no pican o si pican tienen muy poco veneno.
Otras pueden producir algún tipo de alergia, pero también los lácteos, huevos
Según un artículo de El Comercio del año 2014 hay productores que venden viudas negras, cebras y peludas, son parte de las variedades que Nicaragua está exportando de las especies «lycosidae».
Hasta ahora, el país que ha mostrado interés en las tarántulas nicaragüenses es Estados Unidos y las mismas se han vendido a desde dos dólares hasta 20 por unidad, destaca la información.







